domingo, 30 de noviembre de 2008

IRONÍA E INTELIGENCIA

La ironía, empleada por todos nosotros en el día a día y frecuentemente, se considera un reflejo de inteligencia. Ya en su definición -Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice- observamos que se requieren unas mínimas habilidades cognitivas para emplear este recurso.

Pretendo con esta entrada, informar acerca de algunos tipos de ironía y complementarlos con ejemplos y frases famosas.

Algunos tipos de ironía y su utilización en la sociedad

La ironía, se puede emplear para quitar hierro a una situación tensa, donde la conversación comienza a ser tirante. Como ejemplo, sirve la ingeniosa frase: “vamos a acostarnos, que estos señores querrán irse”, ante una visita pesada que no sabe despedirse.

Otro tipo de ironía donde también se observa la relación que guarda con la inteligencia, es aquella que sirve para evitar enfrentamientos o no responder a una provocación. Estas conductas son a su vez muy adaptativas al medio. Un ejemplo de conversación típica que se encuadra en este contexto es la siguiente:

- “Dice mi mujer que me tiene que subir el sueldo” - “Perfecto, voy a consultárselo a la mía, a ver que opina”.

La ironía, es contrariamente utilizada en otras ocasiones para en vez de quitar, poner hierro. Sírvase como ejemplo la famosa frase de la madre de Boabdill: “llora como mujer lo que no supiste defender como un hombre”, o la frase utilizada por Bonaparte: "Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo", que sirve para reforzar un prejuicio y una opinión personal y cuyo objetivo es el de enfrentar y ridiculizar un colectivo, en este caso: el de mujeres.

En general, la ironía se utiliza para decir todo aquello que no nos atreveríamos a decir sin recurrir a ella o para decir en serio algo arbitral y para bromear con algo serio. Esta idea puede verse reflejada en una frase de kierkegaard ( filósofo y teólogo Danés del siglo XIX): “ la ironía no se toma la seriedad en serio”.

La ironía y su uso, nos sirve para resolver conflictos interpersonales, así como para crearlos. Utiliza un lenguaje rebuscado que no puede entenderse de forma literal, pero que busca tener sentido, complicidad y ser comprendido por todos aquellos terceros que poseen la habilidad cognitiva necesaria.

Añado una viñeta muy irónica, que refleja una crítica al sistema, desde dentro del propio sistema.
(Imagen: Juan Carlos Contreras, editor de tiras cómicas.)


Un guiño a Mercedes Milá, que en la entrevista que realizó ayer (02/12/2008) a una expulsada del concurso Gran Hermano, habló sobre ironía e inteligencia ( hecho que me permite añadir al blog mi primer video).

2 Ironías:

Marianito dijo...

está bueno tu artículo.
En realidad, creo que el exceso de ironía termina enviciando de sarcasmo a la persona que la ejerce.
Tengo algunos amigos que realmente no hacen más que, con ironía, estar buscando siempre el punto débil de los demás, para autoafirmarse y consolarse de sus propias falencias y miedos. A tal punto que algunos son insoportables. Siempre fui muy sarcástico y a raíz de una observación que un día me hizo una persona que acababa de conocer, comencé a notar que detrás de irónico y del sarcástico, también se esconde una imposibilidad de integrarse socialmente o de resolver conflictos sociales. No soy psicologo ni nada, pero creo que se festeja en demasía al sarcasmo y a la ironía. Creo que si uno no pone el límite se perjudica mucho al sarcástico. Comienzo a considerar que en realidad la ironía y el sarcasmo pueden, en ocasiones, convertirse en heroína para la inteligencia social de una persona...y si socialmente nos caemos, sabemos los riesgos que pueden acercarse.
Saludosss y me gustaría saber tu opinión respecto a lo que acabo de detallar.
Sarcasmo aparte ok? ja!
Otro saludo

Juan Emar dijo...

buen punto el de marianito, yo tambien pienso que el exceso de ironia esconde un problema personal para enfrentar ciertas situaciones de manera sana y constructiva.

ahora mismo me doy cuenta que comúnmente utilizo ironias, muchas veces acidas, como reacción a aquello que me desagrada mucho, y que me es difícil expresar de otra forma.

Pienso que detrás de cada persona irónica hay mucha necesidad de expresar una crítica. La inteligencia y lucidez que llegamos a tener sobre ciertos temas, y lo difícil que es encontrar alguien a quien le resuene nuestro parecer, hacen que nos sintamos solos e incomprendidos. Con ello dejamos de expresarnos, comienzan a acumularse estas visiones críticas las que no encuentran forma de salir, excepto a través de estos pequeños "eructos" de ingenio, humor insalubre que es divertido pero que huele mal.

En lo personal, me encuentro buscando una forma de reducir mi nivel de ironia en la comunicacion diaria, hablando siempre en positivo, y en forma directa, sin empaquetar el mensaje más allá de lo necesario.

Saludos